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miércoles, 21 de agosto de 2013

001



Suena el despertador. 7:00 de la mañana. Levántate como todos los días. Dúchate con  tus jabones y champús que prometen hacerte mas joven y sexy. Afeitate para ser como el del anuncio de las cuchillas. La colonia de los rebeldes que todos usan. Aftershave para que tu cara este bien suave e hidratada. Desodorante que promete mil mujeres muriéndose por acostarse contigo. Traje de marca para no desentonar en el trabajo.

Maletín negro corbata roja. Desayuna el mismo café de siempre. Tostadas, zumo, leche de soja, los médicos lo recomiendan. Dale una calada al cigarro que has prometido mil veces dejar. Sal de tu piso, la caja de cerillas entre las casas de otros cien desconocidos con los que ni cruzas miradas. Sal mira a la gente por encima del hombro, tus mocasines italianos valen mas que todo lo que le mendigo del banco pueda tener en su vida.

Súbete a tu coche de 50.000 pavos que estas deseando cambiar por uno mas caro y rápido, a pesar de que solo te sirve para ir a 60 en la jodida ciudad. Atasco. Gente gritando. Toneladas de CO2 a la atmósfera. Estrés. Llega a tu trabajo. La gente de siempre. Tu mesa de siempre. Rellana papeles de gente que no te importa. Tomate otro café. Fúmate otro cigarro. -El último- Ni tu te lo crees.

Jefes gritándote. Haz esto haz lo otro. Beneficios beneficios. Comida basura en el trabajo. Hamburguesas. ¿No debe ser tan mala si la anuncian y la venden no? ¿Que gobierno lo permitiría?- Vuelve al trabajo, no hay tiempo que perder. Dinero, todo por el dinero. Optimiza.

7:00 de la tarde. Coge tu maletín de cuero negro. Vuelve a la calle. Miles de personas con el mismo traje que tu se mueven como autómatas cada una en su dirección. Miradas de desprecio. Restos de lo que antes eran. Un tatuaje disimulado. Un agujero en la nariz ya sin aro. Coche. Atasco. Estrés cansancio.

Llega a casa. Maletín al suelo. Americana al armario. Pizza de microondas, coca-cola y cigarro. Todo de marca. Todo caro. Facebook twitter... intentas recordar quien eras. Cenas. Televisión. Televisión basura. Anuncios tras anuncios. Consumismo. Cigarro. A la cama. Mañana será otro día.

martes, 12 de junio de 2012

Cuento 5-2. Final del duelo, un desconocido



A Phil le empezaron a temblar las piernas, el Likoln lo miraba con odio, su saliba caia en el suelo y derretia la nieve, tambien goteaba sangre por el ojo, una sangre muy oscura, a Phil casi le pareció marron.
De nuevo el Likoln fué al ataque, Phil apenas pudo esquivarlo y una de las garras le impactó en la cabeza, haciendo que la sangre brotara como si se tratara de una fuente, empezaba a verlo todo borroso.

Phil miró al cielo, estaba nublado, parecia que iba a nevar en breves instantes, pero poco importaba, sabía que de esta no salía sabia que era casi imposible vencerlo y que la muerte estaba proxima.

La esfera de Din comenzó a brillar, Phil la cogio en su mano y sintio el calor, un calor que solo Kat podía darle. Miró al Likoln a la cara y se dispuso a luchar.

Agarró su espada con las pocas fuerzas que le quedaban, y pensó "si muero, moriré peleando", se acercó corriendo hacia la bestia y le asesto un golpe, el Likoln lo esquivo y solo consiguio herirle levemente una pata. Phil calló al suelo desfallecido, estaba perdiendo mucha sangre y el cansacio se apoderaba de el. Desde el suelo blandió su espada y vió como el Likoln se acercaba a el casi corriendo.

La bestia se abalanzó con un enorme salto sobre él. Y derrepente se hizo el silencio. Phil lo habia parado con la espada, pero parecía insuficiente para haberlo detenido de esa manera.

De la cabeza del animal empezó a brotar sangre y este callo al suelo desplomado. Tenia una pequeña hacha incrustada en la cabeza. 

Al fondo vio una figura, de algo que ser un humano, pero antes de distingirlo se desmayó y callo al suelo.

jueves, 7 de junio de 2012

Cuento 5: Se avecina un duelo



A la mañana siguiente ambos se levantan, se miran y sienten un poco de vergüenza al verse abrazados.
-Phil- Bue... Buenos días- Bostezando-
-Sarah-Buenos días Phil
-Phil- Antes de nada déjame ver tu pierna- la desvenda y observa detenidamente la herida- Parece estar bien -concluye finalmente.
-Sarah- ¿Si? lo cierto es que ya casi no me duele, esas hiervas que has utilizado son muy buenas.
-Phil- Si, Kat, me enseño a usarlas, Todavía debo buscar los frutos de Oz, con ellos volverás a andar en unos días.
-Sarah- Muchas gracias. Veo que as dejado la piel del lobo a secar, se me da muy bien la fabricación de prendas. Quizas pueda hacer algo.
-Phil- ¿En serio? Sería de gran ayuda, yo había pensado simplemente utilizarlo como manta.
-Sarah- Si, algo podre hacer pero hay muy poca cantidad, dudo que llegue para un abrigo... quizás seria mejor guardarla para más adelante, así podría hacerte una especie de armadura de lobo...
-Phil- Me parece una gran idea, la piel de estos lobos es bastante dura, me protegerá más que la ropa que llevo puesta.
-Sarah- Eso seguro. Mientras puedo empezar a hacerte las flechas, se las hacia a mi padre... 
-Phil- Tranquila no es necesario
-Sarah- No, quiero sentirme útil, no quiero ser una carga.
-Phil- De acuerdo, ¿entonces decías que hay una espada detrás de la cabaña?
-Sarah- Si, ¿Por que?
-Phil- Se levanta- ya que voy por los frutos puedo intentar cazar algo para el desayuno, me quedan pocas flechas en buen estado, asi que debería de llevar la espada para protegerme...
-Sarah- Llévala, no hay problema, yo me pondré con las flechas, la madera de arce debería ser buena.
-Phil- Muchas gracias.

Phil sale de la casa, tiene un sentimiento extraño, quizás por ser el primer ser humano que ve en su vida, o quizás por que sea chica, se siente confundido.
Al llegar a la parte trasera de la casa, observa como en el interior de un baúl se encuentra el arma buscada, una espada larga, de un metro quizás algo más, pesa mucho y le cuesta blindarla -Me acostumbraré- pensó para si mismo. Parecía de buena calidad, era de un metal parecido al hierro pero sin embargo era más ligero, ademas era más brillante. Estaba perfectamente forjado a mano, el que lo hizo debía ser un buen artesano, estaba muy bien compensada, la empuñadura era muy cómoda, y , a pesar del peso, era bastante ágil en las manos de un buen espadachín. 

Phil la cogió, y se dispuso a salir en búsqueda de los frutos de Oz. Comenzó su marcha cara el norte, mirando siempre con cuidado en cada esquina del camino por si se encontraba algún animal.

Cuando ya había andado una media hora sintió un ruido, sin pensarlo saco su arco y apunto justo a sus espaldas, donde encontró de nuevo a un lobo. Apenas le quedaban cinco flechas, no podía fallar. Pero lo peor estaba por llegar, de nuevo sintió otro ruido a sus espaldas, y allí estaban , dos lobos y un Likoln, una especie de lobo alfa, de un tamaño superior, ademas de una piel mucho más dura. 

Phil reaccionó, lanzó rápidamente dos flechas sobre el primero de los lobos, solo le alcanzo con una, pero le atravesó el pecho y este comenzó a desangrarse rápidamente. -Uno menos - pensó, pero solo quedaban tres flechas y tres enemigos, los dos lobos se abalanzaron sobre él,  a uno de ellos lo alcanzo con una flecha que lo detuvo en seco, le había atravesado la cabeza, pero había gastado otras dos flechas y el otro lobo se acercaba rápidamente, por suerte le dio tiempo a desenvainar el arma, y tras unos cuantos golpes fallidos, y un par de arañazos revividos, Phil dio un golpe certero rebanando la cabeza del lobo.
Todavía quedaba el Likoln, se acercó lentamente, gruñendo con fuerza y dejando caer su baba sobre la fría nieve.

Phil sabía que tenia pocas posibilidades, pero también sabia que no podía escapar, sacó de nuevo su arco y su última flecha, y apunto lo mejor posible hacia un puto blando del Likoln, sus grandes ojos. Disparó y por suerte le acertó en uno, pero la herida no era lo suficientemente grande para que el Likoln huyera, este comenzó a correr hacia Phil, que raudo se aparto hacia un lado y desenfundo su espada, sabía que un duelo complicado acababa de comenzar.

lunes, 4 de junio de 2012

Cuento 2: Olor a batalla.



Mientras tanto en las lejanas tierras de Agathor, el príncipe Calix prepara una nueva ofensiva contra el imperio de Carsas,.
Consejero Antor: -Calix mi señor, no deberiamos empezar una nueva guerra, las heridas del pasado todabia no se han curado.

-Calix- Por eso mismo mi querido Antor, en la mente de nuestros hombres todabia está el odio hacia el imperio, todabia recuerdan el olor a sangre y putrefaccion de las batallas, es algo que debemos aprobechar.

-Antor:- Pero mi señor, nuestras tropas estan muy mermadas, jamas podremos vencerles de este modo, deberiamos esperar a que los Dracos y las Telepias decidan ayudarnos, estoy seguro de que podríamos llegar a un pacto.

-Calix- Ahora eso poco importa, debemos de hacer tiempo, si descubren el secreto de la cueva de Ohms estaremos perdidos, el cielo se teñirá de un color sangre al igual que nuestras tierras, con la sangre de nuestros hijos, y no podemos permirtirlo. No me daré por vencido, venceremos cueste lo que cueste.

-Antor:- Mi señor, que ejercito pretende utilizar, la mayoria murieron en la tercera de las grandes guerras, nuestra unica posiblidad de victoria seria con los pactos con otros reynos...

-Calix- ¡Calla! No seas insolente, ¿acaso dudas de la valia de nuestros soldados?

-Antor- No mi señor, pero....

-Calix- ¡No dudes jamás de la valia de nuestros hombres! Esperaremos a la epoca de lluvias, si para entonces los Dracos y las Telepias se han decidido a luchar pues mejor, pero si no le mostraremos al Imperio de Carsas de lo que somos capaces, y me vengare por la muerte de mis dos hijos.

-Antor- De acuerdo mi señor, empezare a reclutar hombres, y enviare nuevos mensajeros a las tierras de Dracos y Telepias.

-Calix- ¡Antor! Venceremos, no dudes de la palabra de un principe.

-Antor- Deberia coronarse ya señor...

-Calix- No mientras el recuerdo de mi padre siga vivo.


domingo, 3 de junio de 2012

Cuento 1 : Toda Historia tiene un principio.



Amanece un nuevo día en el continente de Hasper, estamos en algún año de un siglo desconocido, es invierno, y el frío en esta época se pega en los huesos.

Phil, nuestro protagonista, se levanta de su cama de paja, la noche a sido dura, hay una gran nevada, coge su arco y sus flechas de madera y se dispone a buscar el desayuno. Duerme en un pajar debido a la pobreza, sus padres le abandonaron cuando apenas contaba un año, sobrevivió milagrosamente amamantado por una gran Maka, un ser medio humano, un ser en peligro de extinción, pero Kat (la maka), murió hace ya dos meses, cuatro hambrientos lobos la devoraron por completo, Phil escapó de milagro.

Phil cuenta dieciseis primaveras, empieza a ser todo un hombre, tiene marcas por todo el cuerpo, debido a peleas con animales salvajes y hoy es un día más en el que tendrá que volver a por ellos.

Se siente odiado por el universo, no tiene a nadie a su lado, Kat era lo más parecido a una madre o amiga que poseía, por ello no le da miedo morir, y tampoco le da ningún reparo matar. Sale de su pajar y observa como esta hoy el campo, hay mucha nieve, y el frío es poderoso, hay una niebla muy densa que le impide ver más allá de 4 metros, aun así sale a cazar.

Se adentra en un bosque denso, de esos que ya casi no quedan, la mayoría fueron quemados en la tercera gran guerra ocurrida hace unos 20 años, y todavía no se han recuperado. Phil empieza a sentir sed y bebe agua por medio de la nieve, pero cuando se agacha para coger un poco mas de esta, encuentra una huella, parece de lobo.-Puede que sea uno de esos malditos lobos que me quitó a Kat- pensó para si mismo- Lo pagará bien caro. Comenzó a seguir las huellas casi corriendo, todo lo que le permitían sus delgadas piernas y la gran cantidad depositada en el suelo. La ira le cegó, se olvido del hambre y de la sed, incluso de las heridas todavía a medio curar que tenia en el hombro derecho. Todo le daba igual, solo quería venganza, y o bien se vengaba, o moriría en el intento.

El sendero desembocó en un claro, un lugar que el nunca había visto, en el centro del claro había un río congelado y una casa medio destruida a su lado, para él ver una casa era algo nuevo, jamás había visto a otro ser humano, o al menos el no lo recordaba. Desde sus ocho años hacia atrás apenas era capaz de recordar nada, sus únicos recuerdos son con Kat. Se acerca a la casa y empieza a oír ruidos.
Según se acerca los ruidos son más fuertes. Se oye un fuerte grito de mujer.

Cuando llega a la puerta se encuentra a una adolescente, de una edad parecida a la suya llorando en el suelo, mientras un lobo trata de atacarla. Phil se dispone a impedirlo.